lunes, 27 de diciembre de 2010

La diferencia entre iluminar y alumbrar

A muchos iluminadores nos han enseñado una frase que dice que no es lo mismo iluminar que alumbrar. Esta máxima se refiere a la importancia de la luz escénica, su utilidad específica sobre el escenario, que la convierte en un agente dramático y estético más, a la altura de otras disciplinas escénicas como el vestuario o la escenografía, y cuyo ejercicio implica una complejidad mucho mayor que la de encender una bombilla con un interruptor. En realidad es un ejemplo muy gráfico para neófitos y gente ajena a la escena y la iluminación, que yo mismo he usado en mi actividad como docente. En efecto, iluminar un espectáculo no es colgar unos cuantos focos para que se vea el escenario, como alumbramos cualquier nave industrial. Se entiende entonces que alumbrar es llenar de luz un espacio para facilitar la visibilidad e iluminar es hacer lo mismo pero delimitando el espacio y dotando su atmósfera de un significado.
Sin embargo, ambas palabras significan lo mismo. La primera acepción en el diccionario para iluminar es alumbrar, dar luz o bañar de resplandor; las dos vienen del latín illuminare, de donde una evolucionó al castellano alumbrar a través del latín vulgar y la otra es un cultismo, es decir, una palabra rescatada del latín clásico en épocas más o menos modernas, casi transcrita desde la lengua original; y por último, la mayoría de acepciones de ambos vocablos se refieren al hecho de dar luz a un lugar oscuro, en su sentido físico y en el metafísico.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Propuesta de iluminación para NN 12

Cada vez que emprendemos una nueva producción en Remiendo Teatro, los componentes del equipo creativo hacemos nuestras propuestas. En ellas, cada uno esboza su idea del montaje desde el punto de vista de su actividad específica. Luego serán puestas en común y moldeadas bajo la batuta del director, utilizadas como cimiento en la construcción del espectáculo durante las reuniones del equipo y los ensayos. Muchas de las ideas que apuntamos en esas propuestas se desechan, otras se enriquecen y surgen otras nuevas, por lo que al final el resultado es distinto de lo que se planteaba inicialmente.
Sin embargo, para mí como diseñador de iluminación, releer con el paso del tiempo esas propuestas supone un ejercicio de aprendizaje fundamental, puesto que en ellas propongo las soluciones de ciertos problemas que el ejercicio de montaje me descubre como erróneas o acertadas. Uno puede ver si ha sido demasiado osado al proponer una solución o si se ha quedado corto. A veces te descubres ingenuo y otras te sientes satisfecho.
Pero lo más bonito de releer esas propuestas es, quizás, la remembranza de la situación de emoción y espectación que supone el inicio de una nueva producción a la que, cada uno desde nuestro lugar, vamos a ayudar a nacer y crecer hasta que está lo suficientemente madura para llevarla sobre las tablas de un teatro.
A continuación os dejo leer la propuesta de iluminación de la última obra estrenada por Remiendo, NN 12. Ojalá tuvierais la oportunidad de contrastar su lectura con la experiencia de ver la obra.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Bienvenidos

Hoy me decido por fín a hacer un blog relacionado con mi profesión, la Iluminación Escénica. En él pretendo publicar mis experiencias como iluminador, mis ideas acerca de este bonito oficio, mis experiencias en las innumerables plazas que visito a lo largo del año y un montón de fotografías de los trabajos que traigo entre manos. Espero que os guste